Güevos

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Güevos

@AlonsoHolguinFJ

Esta palabra es muy popular en España y sí, no está recogida en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), aunque sea de uso cotidiano. He estado pensando mucho sobre ella como unidad de medida de valor, coraje o ímpetu, por ejemplo. Las situaciones más difíciles en la vida necesitan una buena dosis de “eso” para superación.

España, gran país, bello nombre y nobles gentes que habitamos en él, tiene diversos problemas que ciernen sobre nuestra sociedad. Nos llegan incertidumbres sobre quién gobierna y legisla desde hace once meses. El cristal de la democracia, por mucho que limpiamos a diario el mismo, sigue empañado con el vapor del equilibrio de los resultados electorales. Una, dos y puede llegar una tercera vez nuestro camino a las urnas. El problema está en la clase política; ésa que es casta antigua y nueva incapaz de ceder su soberbia para alcanzar acuerdos en beneficio del conjunto de los ciudadanos. Si tiene tantos retos nuestro país en materia económica, territorial y ámbito de la justicia, ¿tienen tanta falta de güevos para afrontar esos desafíos?

El invierno pasado un autobús quedó atrapado en la nieve mientras circulaba. Llamaron a la Guardia Civil para pedir ayuda y ser rescatados; los Agentes, sin preocuparse de quién eran los pasajeros, acudieron en su auxilio. Después de horas pudieron disponer sanos y salvos a los viajeros junto a sus familias. ¿Quién eran? Se trataba de un autobús compuesto por familiares de presos pertenecientes a la banda terrorista E.T.A. e individuos que habían cumplido condena por actos terroristas de la misma banda.

Uno de los héroes que salvaron la vida a esas “gentes” se encontraba con un compañero y las respectivas novias en la localidad de Alsasua (Navarra) la noche del viernes pasado. Un grupo de más de 50 personas efectuaron una agresión al reconocer al Teniente como miembro del Cuerpo de la Guardia Civil. Puñetazos, patadas, golpes en todo el cuerpo a los cuatro jóvenes, que han precisado tratamiento médico e intervención quirúrgica.

Los miembros del Benemérito Cuerpo, dado este nombre por su valor y arrojo para salvar a otros, han sido agredidos por alimañas terroristas. Se han valido del número y sorpresa; se ocultaron en el grupo de cobardes para poder efectuar una agresión que, seguramente, uno a uno evitarían contra cualquiera, fueran o no Guardias Civiles.

Días atrás se ha producido otro hecho lamentable: un padre organizó una corrida de toros benéfica para reunir fondos dirigidos a la Fundación de Oncohematología Infantil del Hospital Niño Jesús de Madrid. Esos euros son necesarios para luchar contra el cáncer. Niños, infantes, héroes muy jóvenes que luchan contra las más duras variedades del cáncer; esas criaturas, que necesitan tan poco para ser felices y tantos güevos para la lucha diaria, son un ejemplo para todos nosotros. Cae el pelo, vómitos, diarreas, transfusiones, medicación agresiva, radiología, quimioterapia… ¿se puede ser más valiente para afrontar todo eso siendo un niño?

Una persona al menos, cobijada con el sentimiento anti-taurino -quizá pretendiendo una coraza y ocultarse en las redes sociales-, se atrevió a desear la muerte del niño que capitaneaba dicho homenaje. La ilusión de abrir el paseíllo, recibir el brindis de las figuras del toreo y salir a hombros por la puerta grande puede con eso y con mucho más. ¿Se puede ser más miserable en esta vida? Por supuesto se ha generado una apoyo a Adrián, que es el nombre del chiguito, entre aficionados y otros con sentimiento anti-taurino, pero no anti-humano.

Se han denunciado los hechos. En el primer caso, detenido a dos personas -entre 50 ¿sólo 2?-, en el segundo se hacen diligencias judiciales, al parecer. Aun con todo, espero, deseo y rezo para que el peso de la Ley caiga con toda la Fuerza de la Justicia que impera en un país democrático. Esto del “mundo globalizado”… de los Derechos Humanos, que son respetados en todos los continentes, en parte o con diferentes “interpretaciones”… me pregunto: ¿Qué se haría allí con esas alimañas?

Del mismo modo tengo muy claro y presente a las víctimas de esos hechos, héroes sin capa, que allí tendrían todo el respeto, admiración y serían ejemplo del común de los ciudadanos.

En España, estos dos ejemplos tienen su razón de ser en los güevos necesarios para enfrentarse a la enfermedad interior y a los desechos violentos de otros que, al parecer, son de la misma especie… pero sin güevos.

P.D. Ruego disculpen aquellos que consideren esta palabra como algo soez, si bien estarán de acuerdo es aplicable a estas situaciones y otras de igual o mayor fuste. Sea.

11.04.15

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