«Comas y puntos», de Alonso Holguín F.J.

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«Comas y puntos», de Alonso Holguín F.J.

Los idiomas se rigen por unas normas sintácticas que son determinantes para que, individuos que utilizan el mismo, se entiendan al usar esta herramienta como medio de comunicación. Este jornada tenía autoimpuesto una labor obligatoria. Una persona ha logrado fastidiarme el día. Felicidades por el éxito de tu misión. Esto de la eduación franciscana… ¡Virgen del Pilar reparte más las bofetadas que son para todos no para uno sólo! ¡Al ajo!

La tecnología avanza que es una barbaridad. Aún recuerdo hace veinte años la desazón que teníamos en la Guardia Civil por tener que llevar de Servicio un transmisor, de un kilo y medio de peso, que no funcionaba más de media hora contínuamente, por si nos tenía que localizar el Teniente. Después de dos décadas llevamos un portátil en el bolsillo, que usamos rara vez para hablar por teléfono, y que unos chicos muy inteligentes han programado un sistema para enviar mensajes múltiples a varias personas a la vez. A partir de hoy denominaré ese software… te diré.

En la tierra andaluza, especialmente en la gran Cádiz, el término más simpático es la “guasa”, para denominar algo gracioso, aunque algunos siente mal los hechos de ella:

-¡Tiene “guasa” la cosa! -en referencia a algo que no está sentando todo lo bien a la víctima que al autor.

La riqueza del vocabulario español puede otorgar un sinónimo a “coña, chiste, broma, chanza…”. Las nuevas tecnologías no son humanas, aunque hayan sido hechas por criaturas de esa especie. Están determinados por complejos sistemas matemáticos, cuyas funciones están establecidas por las fórmulas para conseguir un resultado. La ironía es un arma peligrosa. He buscado en San Google y esa función no está dentro de la ciencia numérica, ya que es complicado entender que en una suma, cualquiera de sus parámetros, tiene doble sentido, ya que sería una multiplicación.

En el “guasá” del teléfono, los signos de puntuación también son importantes. Es más, me atrevo a decir, son fundamentales. Pero es más principal el sentido de la seguridad de cada persona a la hora de escribir, enviar, copiar / pegar un conjunto de ideas, antes de remitir el mismo.

Un “grupo” de “guasáp” es un conjunto de teléfonos de personas, que se crea con una finalidad de comunicación a manera de tablón de anuncios virtual e inmediato. La finalidad de ellos es diversa, como todo en esta vida. Publicitar reuniones, actividades, acontecimientos, noticias o simplemente conocer el estado de cada persona son algunas de las características y motivaciones. Pero tienen un fallo clamoroso… después de todo son matemáticas y éstas, usadas con humanos, son inexactas.

Algunas criaturas, cuando publican un mensaje, envían el de otros, copian / pegan en un muro común olvidan la motivación del propio grupo. Más todavía, no son conscientes de la posible repercusión que los mensajes pueden tener en los individuos del “grupo”. La sintaxis del idioma es trasladada por método matemático al teclado del ordenador, o teléfono si es pequeño y sirve para llamar o recibir de cuando en vez. Aunque se diga que hay un tipo dentro, como en los cajeros automáticos, escribiendo en la pantalla nuestras pulsaciones del teclado… es mentira, tanto o más que cuando llegan los ovnis al planeta Tierra.

Hoy, en un grupo creado para comunicar actividades, no cuestiones de ideología política, alguien olvidó poner una “,” -coma, que aproveche- al transcribir un texto con arenga política para intentar captar votos para las próximas elecciones municipales de España. Tras copiar / pegar el texto indicó: “No me he equivocado de geupo”. Al parecer faltaba el signo de puntuación “,”. El autor dijo: “Siento escribir sin ,”. Volví a leer el texto y, perplejo pude comprobar que sí había “,” en el interior.

Ahorraré transcribir el texto, ya que sería dar publicidad al mismo, con el que no comulgo, ni espero comulgar, a no ser que girara mi mentalidad 180º. A los 45 años ya no peino canas. Ese cambio es bastante improbable, que no imposible. Te felicito, has cumplido tu misión, intención y espero que te llegue idéntica sensación de desazón que has originado en mi ser. Compartir el dolor es sencillo, sufrirlo en carne propia ni te cuento. Te deseo un montón de felicidad en tu vida… ¡Ay, San Francisco de Asís qué grande eres!

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