| |

«Modificaciones a capricho», de Alonso Holguín F.J.

Getting your Trinity Audio player ready...

Las modificaciones de la Ley de Seguridad Ciudadana en España

Los medios entregados a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado son siempre exiguos en este hermoso país llamado España. La historia refleja las dificultades para cumplir con las más importantes misiones asignadas; los resultados demuestran la entrega, sacrificio, tesón, voluntad y servicio de los agentes a los ciudadanos. Ahora bien, si nos retuercen el respaldo legal, esto se va a la mierda de manera rápida, urgente, «a la puta carrera» —con perdón por la expresión—.

Necesitamos apoyo legal. La legislación es complicada de aprender. Hay gente que echa años estudiando para poder representar a los delincuentes o juzgar los presuntos delitos cometidos por esas alimañas. Otros, como nosotros, agentes de la Autoridad, hemos de aprender en apenas 9 meses, 9, y un año de prácticas para conocer la teoría y práctica sobre un montón de articulado; Código Penal, Ley de Enjuiciamiento Criminal, Reglamentos,… y un cerro de libros, exámenes, pruebas y prácticas para poder cuidar de los derechos de los ciudadanos. ¿Nos quejamos? Poco, muy poco, porque sabemos la necesidad de aprender las herramientas de trabajo.

Se va a modificar la Ley de Seguridad Ciudadana, que algunos tildan de ley «mordaza», cuando son los primeros en intentar transgredir esa y otras leyes. El legislativo, pactando entre los diferentes grupos, va a «parir» en contra de nosotros. En esta época incierta e incomprensible del año 2021 —era cristiana—, el legislador español actúa presuntamente más a favor de los delincuentes que de los agentes. Quizá esté emponzoñado por algunos delincuentes condenados que habitan en política; puede estar envenenado por compañeros de bancadas afines a los peores delincuentes de la democracia —como los amigotes de ETA, por ejemplo—.

Resulta incomprensible que un servidor público tenga la obligación de llevar un número para poder ser identificado de manera clara por cualquier ciudadano, mientras ese ciudadano ostenta el derecho de ir oculto, incluido el rostro, así como dificultar lo máximo posible su identidad para los agentes. Si ya resulta complicado evitar un presunto delito, entregar facilidades a los delincuentes suena a «chufla», salvo si se es parte o próximo a ellos; en cuyo caso podría ser un término de «colaboración» con la comisión de presuntos delitos.

No contentos con ello, por si fuera poco, ahora pueden grabar nuestras actuaciones, incluido el rostro, y difundirse en redes sociales. Esa revelación de la identidad puede resultar peligrosa, ya que los malos, la banda de hijos de padre desconocido, son aficionados a atacar por la espalda, al descuido, preferiblemente en el hogar de los agentes y familiares. Es decir, además de poner en peligro nuestras actuaciones, volveremos a los tiempos aciagos de no poder ni «tender la ropa fuera de la vivienda» por motivos de seguridad. ¡Ah, como hay que proteger los derechos de los presuntos delincuentes! Pero, ¿quién protege los nuestros? ¡Qué cantidad de trabajo dan a Ricardo —un amigo «maestro armero—!

Hay un punto interesante, muy clarificador: «las manifestaciones espontáneas estarán exentas de comunicación previa». ¡Cojonudo! ¿Quién no recuerda el cierre al paseo peatonal de una calle del municipio de Galapagar? En esa calle, el ministerio del Interior, estableció un dispositivo de seguridad hace un tiempo por la «peligrosidad» del paso de personas con banderas de España; razón tiene que también llevaban algún altavoz con el himno de España. ¿Cuántos altos funcionarios han viajado en Metro y disfrutado de esa música procedente de un teléfono móvil durante el trayecto? Espere, que cuando se baja el joven —habitualmente tocado con una enorme gorra y visera—, sube otro al vagón con idéntico dispositivo y música, salvo la letra, «que no hay Dios que la entienda».

Los legisladores cambian poder por caprichos. Esperen a la siguiente entrega…

Publicado en H50.es

Mi última novela comienza aquí…

Publicaciones Similares

  • ¿Actuó bien el ministerio de Defensa en la ayuda de afectados por la riada en Valencia y Albacete?

    Calamitosa gestión en la DANA de Valencia (29 de octubre de 2024): entrevista a Gabriel Monte Vado en “Seguridad en clave” La DANA del 29 de octubre de 2024 en Valencia dejó una huella profunda en miles de familias. Más allá del impacto inmediato de la riada, se abrió un debate público sobre la respuesta…

  • «Coser y cantar», de Alonso Holguín F.J., es… Generosidad

    Generosidad En las páginas de «Coser y Cantar» de Alonso Holguín F.J., la generosidad se alza como un rayo de luz en medio de la oscuridad que envuelve a los personajes. En esta novela corta, la generosidad se presenta como una virtud redentora, capaz de contrarrestar los efectos corrosivos de los pecados capitales y abrir…

  • |

    «33 años después», de Alonso Holguín F.J.

    Colaboración en Libertad Digital 33 años después… Una vez ingresas en el Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil, una fecha marcada en el calendario es el día de la Virgen del Pilar. Todo el mundo sonríe, es feliz o procura serlo, al menos entre los compañeros que conozco. Por un día olvidamos las penas y nos…

  • «Hay víctimas que no podemos…», de Alonso Holguín F.J.

    «Hay víctimas que no podemos…», de Alonso Holguín F.J. Hoy no es un día cualquiera, de una semana cualquiera, de un mes cualquiera. Hoy la Administración General del Estado, a través de la Junta Electoral de Madrid, nos ha prohibido el ratico que pasamos en la Plaza de Cervantes de Alcalá de Henares. Y eso…

  • «Señalización motera», de Alonso Holguín F.J., para Ruta 608

    «Señalización motera», de Alonso Holguín F.J., para Ruta 608 Señalización motera La circulación está regulada por leyes, si bien la señalización motera no. Hemos de respetar las mismas, ya que son la base para evitar accidentes, no ya personales, sino aquellos que puedan dañar a otras criaturas. Las motocicletas y la vida motera tienen la versatilidad de avanzar o alcanzar una velocidad punta en menos tiempo. Ello conlleva alcanzar el siguiente semáforo rojo en un tiempo menor que un vehículo automóvil, de los llamados «latas». Unos y otros compartimos el espacio por donde circulamos. Diferentes tamaños, colores, cilindradas, números de ruedas, hemos de respetar a quien va en la misma dirección y, por qué no, en la vía en dirección opuesta. La educación es algo que se presupone en el año 2017. La necesidad de movilidad entre puntos geográficos ha alcanzado cotas inimaginables hace apenas 100 años. Ahora se piensa en llegar a Marte… ¡con lo bien que se está en la Tierra! Hoy en día todavía pervive, con muchas mejorías, el placer de hacer kilómetros en motocicleta. En este mundo hay dos tipos de gente: unos que se mueven en moto -o en ruidos-, otros calificados como moteros. ¿Cómo diferenciar unos de otros? Educación. Hay varios tipos de señales en el mundo de las dos ruedas a motor. Uno es conocido y usado mucho: levantar la mano con la señal «V» cuando te cruzas con otra moto. Resulta tierno, conmovedor, recordar la primera vez que vi y recibí dicho saludo. Sin embargo, hay otro más reconfortante: un casco en el suelo antes de la rueda trasera de una moto. Es la señal de avería y necesidad de ayuda. He dado la vuelta, frenado y acompañado a más de un compañero estacionado con esos parámetros. Las gracias, abrazo y saludo al despedir colmaron de alegría cuando nos despedimos. Ésa es una de las grandes diferencias entre llevar dos, tres o cuatro ruedas motorizadas. ¿Sabías esa señalización motera? Espero y deseo que haya más moteros y menos «gilipollas» montados encima de ruidos. Alonso Holguín F.J.