| |

Singularidad

Getting your Trinity Audio player ready...

La singularidad es un término maldito en un país de libres e iguales

Es singularidad un término arrojadizo en este hermoso país llamado España, utilizado como sustantivo por aquellos separatistas vividores –estilo marajás–, quienes pisan moqueta con sus ideas separatistas y su culete a costa del resto. Nación de libres e iguales –para unos–, diferentes y asimétricos –para otros–. ¿Cómo conjugar esa duplicidad?

Cortes Generales: la casa de todos

Los debates en las Cortes Generales nos traen una supuesta superioridad por mérito de «singularidad» de ciudadanos españoles, ocasionada por el nacimiento o residencia en una u otra comunidad autónoma. Esa diferencia –según alardean– se acentúa por hablar un idioma, lengua, dialecto del lugar. Del lugar, usado en dichas provincias, e inexistente en el resto del mundo. Reunidos los personajes autotildados de «singulares», provenientes de cualquiera de las 52 provincias, 52, se comunican con un mismo idioma: el español. Es más, tenemos un idioma tan «singular», que el resto de lenguas en España acogen palabras de este para uso propio, porque no disponen de ellas, o bien, porque complementan al suyo. ¡Qué «singularidad» tan común!

Pronto, rápido olvidan a muchos de sus progenitores, nacidos en provincias del resto de España. Llegaron allí por diversos motivos: laborales, familia, desarrollo, incluido amor en algunos casos. Algunos de sus vástagos poseen una incierta semejanza al resto de seres humanos. Ellos, a fin de ganarse la confianza con aquellos de 8 ó 24 apellidos de la región, levantan con mayor fuerza la bandera de la desigualdad –bajo el término «singularidad»– para hacerse querer; ser acogidos en el seno de esa pequeña parte de la sociedad, conseguir un puestazo y vivir opíparamente con un pequeño, mínimo, nulo esfuerzo. Recuerden estas palabras:

—Es catalán todo aquél que quiera serlo, viva y trabaje en Cataluña —según Jordi Pujol en los años de la transición en España.

Todos, todos no

¿Todos? Todos no. Según los hechos producidos, y experimentados hace unos años en pellejo propio, los agentes de Policía Nacional y Guardia Civil, del Ejército, tenemos una marca por parte de un pequeño, mínimo, grupete de la población con «singularidad». Especialmente en las provincias vascongadas, Navarra, perseguidos en el resto de España, cuando los terroristas de ETA nos encuadraban en sus dianas, cometiendo viles atentados terroristas. Años después, sus objetivos se ampliaron con aquellos adversarios en política más humildes, quienes vieron cercenar su vida mientras ejercían sus empleos, vida diaria; simplemente porque las alimañas decidían la preferencia de la muerte sobre la vida a capricho.

Allá en Cataluña, llegaron a pintarrajear el lema «Fuera fuerzas de ocupación» –traducido del catalán–. Nos pasábamos días y noches buscando esas fuerzas para liberar el territorio español en aquella comunidad autónoma. No había ninguna fuerza «ocupante», nadie, ningún elemento con esa misión ni intención. De hecho, desde la invasión napoleónica, nadie ha invadido esa comunidad autónoma, territorio de la nación española. Nadie. ¿Nadie? Excepto independentistas y separatistas, nadie cuestiona la unidad de España; tras siglos y siglos, somos la nación más antigua de Europa.

Español

Y, para «singularidad», un español con todas las letras. Recorremos el mundo –«y parte del extranjero», diría un castizo– desde hace años, siglos. Sin temor a la mar océana, cruzamos el Atlántico para descubrir a occidente un nuevo continente. La reina Isabel la Católica prohibió la esclavitud el día 20 de julio del año 1500, dando derechos a los «indios» como súbditos de la Corona de España. Una mujer muy «singular», poco recordada y odiada por ciertos sectores.

Resulta bastante sencillo encontrar a un español con determinadas «singularidades» en común. Muchos de los españoles hemos cambiado de ciudad de residencia a lo largo de la vida. Tal y como hicieron nuestros mayores, adaptando las necesidades actuales, nos hemos movido a lo largo y ancho de nuestra patria para trabajar, formar una familia, simplemente para vivir.

Vivir en representación de los ciudadanos españoles, acudiendo a las Cortes Generales: Congreso de los Diputados y Senado. Cámaras legislativas en nuestro hermoso país. Punto de reunión y unión. Ahora, más que nunca, existe una controversia para formar gobierno. Una de las mayores tonterías es el uso de una lengua usada en varias provincias para expresarse allí. Es decir, utilizar palabras, verbos, formando frases, que sólo conocen en su casa y que el resto hemos de escuchar mediante traductores. ¿Se han vuelto locos? ¿Cómo se comunican entre ellos? En el idioma común, más singular y plural: el español.

Idioma

Nuestra auténtica «singularidad» es comunicarnos con uno de los idiomas más hablados en el mundo entero. La mayor «singularidad» de los majaderos consiste en utilizar un idioma regional para dividir a un país entero. Si no ponemos todo nuestro esfuerzo a diario, en conversaciones, escritos, redes, allá donde sea necesario, vencerán. Porque los malos ganan cuando los buenos no hacen nada.

Seamos singulares luchando en plural contra esa presunta «singularidad» separatista.

Publicado en Edatv.news

Mi última novela publicada hasta la fecha es «Quinta estación, Infierno». Disponible en Amazon.

Publicaciones Similares

  • |

    Buceo «La Higuera» a «La Tocha» en caribeña

    Buceo «La Higuera» a «La Tocha» en caribeña Buceo siguiendo el estilo inmersión «caribeña» junto al Peñón de Ifach en Calpe (Alicante) El buceo estilo «caribeña» consiste en sumergirse en un punto y recorrer el fondo marino. Quizá debido al esfuerzo se consuma más aire de lo normal, quedando algo más corta la inmersión. Se…

  • | |

    «Ciclo de inteligencia», de Alonso Holguín F.J.

    Artículo publicado en «El Español» La información es poder. Es la definición perfecta. Las personas toman mejores decisiones, cuando conocen todos los aspectos que pudieran afectarles directamente. Ahora bien, ¿cómo es el ciclo de inteligencia? La inteligencia es el producto de la labor de planificación, obtención, análisis y difusión del contenido determinado por la dirección….

  • «Voladores en carretera», de Alonso Holguín F.J., en Ruta 608

    «Voladores en carretera», de Alonso Holguín F.J., en Ruta 608 La pericia es necesaria para algunos ámbitos de la vida. Conducir una moto requiere mucha atención en cada momento. Hagamos un resumen:   -Pies: izquierdo acciona la palanca de marchas; derecho el freno de la rueda trasera. Ambos sirven, en conjunto y/o por separado, para no caerse en parado. -Manos: izquierda acciona el embrague; derecha el freno delantero y el acelerador. En el caso de cambios automáticos se reduce el trabajo de la izquierda. Ambas sirven para determinar la dirección de la motocicleta, así como, en algunos casos, cada una la intermitencia de su lado, claxon, luces de posición y, una de ellas, sistema de encendido / apagado del motor. -Ojos: han de estar pendientes de la circulación delantera, los retrovisores de ambos lados, aquellos objetos, personas y vehículos en paralelo. Al mismo tiempo han de estar vigilantes de las luces del cuadro de nuestra máquina: luces, intermitencia, gasolina, aceite,… -Oídos: escuchamos la melodía de la moto propia, que puede indicarnos alguna avería o mal estado. El sentido proporciona información al cerebro de otros usuarios, incluso de posibles peligros o alteraciones ajenas de la vía donde circulamos. -Cerebro: dirección conjunta de anteriores.   Esos apéndices de nuestro cuerpo forman gran parte de los sentidos. Correcto, si conducimos un vehículo de cuatro o más ruedas, también utilizamos esas descripciones. ¿Qué nos diferencia?   El otro día circulaba por la carretera A-4 sentido Andalucía. Un enorme cinco ejes frigorífico pisaba la línea continua divisoria del carril derecho e izquierdo. La mano izquierda del piloto descansaba y brillaba sobre la puerta de forma alternativa. Estábamos a 100 metros de un «chisme» para reducir los accidentes de circulación, de esos que hacen fotos si sobre pasamos la velocidad permitida. Al tiempo que pasaba bajo el pórtico vi una luminosidad volando desde el frigorífico…   De vuelta a la civilización, justo al pasar un semáforo, algo húmedo, viscoso y volador salió despedido de la ventanilla de una grúa plataforma. Por escasos dos metros y treinta centímetros no impactó en mi recorrido un escupitajo, tamaño meteorito… casi como la puñetera colilla de un trozo de puro que salió por la ventanilla del trailer.   Tanto ellos como nosotros utilizamos nuestro cuerpo para conducir, si bien una parte de la cabeza queda sin uso para algunos.   Sean prudentes en la carretera y un poco más cuidadosos con quienes compartimos vía…   Señor, señor, clausura todas las ventanillas… y oxigena cerebros.   Puedes oír el maravilloso programa aquí.