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España cerró 2024 con 22.846 delitos contra la libertad sexual, la cifra más alta de la serie reciente publicada por el Ministerio del Interior y recogida por diversos medios. En ese mismo balance aparece el dato que ha desatado el debate: el 39,24% de los detenidos o investigados por estos delitos en 2024 eran de nacionalidad extranjera.
En este artículo presento el marco de la entrevista que he realizado para el canal Seguridad en clave con Ibón Domínguez, del sindicato policial JUPOl, para analizar qué mide exactamente esa cifra, qué cuestiones se suelen omitir en el debate público y qué cambios reclama la Policía para proteger mejor a las víctimas y mejorar la respuesta operativa.
1) El dato clave: 39,24%… pero ¿de qué?
La primera cuestión —y la más importante— es terminológica. La cifra del 39,24% se ha difundido en titulares como si describiera “delitos cometidos”, pero el enfoque correcto, según lo publicado, es que se refiere a personas detenidas o investigadas en 2024 por delitos contra la libertad sexual.
Esa diferencia no es menor: hablar de “delitos” y hablar de “detenidos/investigados” no describe exactamente lo mismoy puede inducir a conclusiones precipitadas.
Además, el debate se complica cuando no se incorporan variables básicas para interpretar cualquier estadística criminal: distribución por edad, sexo, contexto (ámbito familiar, ocio nocturno, vía pública), reincidencia, movilidad, y otros factores que en criminología suelen explicar más que una sola categoría administrativa como la nacionalidad.

2) Un récord de delitos contra la libertad sexual en 2024
El balance de 2024 refleja un incremento respecto a años anteriores y sitúa los delitos contra la libertad sexual en niveles récord.
En informaciones basadas en ese mismo informe se señala también que la violencia sexual afecta mayoritariamente a mujeres y que la dimensión del fenómeno exige reforzar tanto la prevención como la investigación.
En paralelo, conviene distinguir tres planos que a menudo se mezclan interesadamente:
- Delitos registrados (denuncias y hechos conocidos).
- Detenidos o investigados (respuesta policial y procesal).
- Condenas (fase judicial y sentencia firme).
Para este último plano, el INE publica estadísticas oficiales de condenados por delitos contra la libertad sexual, que sirven como una segunda fotografía complementaria, aunque no sustituye el análisis de los hechos denunciados ni de la actividad policial.
3) Lo que aporta la entrevista a JUPOL: investigación, prevención y recursos
En la conversación con Ibón Domínguez (JUPOL) abordamos un punto central: cómo aterriza el debate en la calle.
Porque, más allá del titular, el problema real para una unidad que investiga delitos sexuales suele concentrarse en cuestiones muy concretas:
- Tiempos de respuesta y carga de trabajo cuando aumentan los casos.
- Necesidad de especialización (formación y unidades dedicadas).
- Coordinación con servicios sanitarios, forenses y atención a víctimas.
- Prueba digital y cadena de custodia (móviles, mensajería, redes).
- Riesgo de politización del dato, que impide discutir medidas eficaces.
Esta perspectiva operativa es esencial: si el objetivo es proteger mejor a las víctimas y aumentar el esclarecimiento, la conversación útil no es “titular contra titular”, sino qué medidas funcionan y qué recursos faltan.
4) Nacionalidad e inmigración: cómo hablar del tema sin estigmatizar
Una parte del debate gira inevitablemente en torno a la nacionalidad. Es legítimo analizar cifras oficiales, pero también es imprescindible evitar dos trampas frecuentes:
- Estigmatizar colectivos: los delitos los cometen individuos, no “comunidades”.
- Reducir un fenómeno complejo a una sola causa: la violencia sexual tiene raíces múltiples y no se explica por un único factor.
Algunas plataformas de verificación recuerdan precisamente que el uso de datos parciales (por ejemplo, solo encarcelados o solo un tipo de registro) puede dar lugar a interpretaciones incorrectas si no se contextualiza con más variables.
En la entrevista insistimos en que la discusión útil es la que se traduce en políticas públicas evaluables: prevención, protección, investigación y respuesta penal efectiva.
5) Conclusión: datos sí, simplismos no
Los números importan. Y también importa qué significan. En 2024, España registró 22.846 delitos contra la libertad sexual y, según el balance citado por varios medios, el 39,24% de los detenidos o investigados por esos delitos fueron extranjeros.
A partir de ahí, la pregunta relevante no es solo “qué porcentaje”, sino:
- ¿Qué medidas están reduciendo el daño a las víctimas?
- ¿Qué necesita la Policía para investigar mejor?
- ¿Qué reformas procesales y recursos aceleran la respuesta?
- ¿Cómo se mejora la prevención sin caer en propaganda?
Si te interesa el análisis completo, aquí tienes la entrevista con Ibón Domínguez (JUPOL) en Seguridad en clave.
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