“Doce años, doce” de Alonso Holguín F.J. en Carpe Diem Pinto (Madrid)

“Doce años, doce” de Alonso Holguín F.J. en Carpe Diem Pinto (Madrid)

 

Reseña de un espectacular restaurante de Pinto (Madrid).

 

Las grandes celebraciones se coronan degustando una comida. Mi esposa, hijo y un servidor hemos cumplido doce años de enlace matrimonial. Un número redondo, como todos los años, debía de encontrar un lugar especial. Es difícil la elección dentro de la numerosa oferta de la hostelería en la Comunidad de Madrid.

-Un lugar céntrico, cercano al corazón… -pensé.

La capital de España está tremenda: gente de visita, contaminación atmosférica, un sinvivir para encontrar algo íntimo, recogido y con algo de diversión para los niños, huyendo de centros comerciales, por supuesto.

-Si de centro hablamos…

La localidad de Pinto reúne esas características: un lugar tranquilo, con diversión para los niños y situado en el centro geográfico de la Península Ibérica. Bien, objetivo casi cumplido. La zona sur de la Comunidad de Madrid es el objetivo de distribución a hostelería de Jose Luis García Tajuelo y su empresa “Distribuciones La Moraleja”. Además de amigo, creo nada es ajeno a su conocimiento en dicha materia en la zona.

-Ve al “Carpe Diem”. Es amigo -me aconsejó.

Siempre escucho los consejos, de igual forma busco completar los datos en Internet. La zona se veía tranquila, en el “centro” del Parque Norte de la localidad. El bueno de San Google revelaba próxima una zona de columpios y diferentes elementos de juego, incluidas algunas de las más modernas máquinas para distracción de los jóvenes y más jóvenes; así como unos bancos de descanso de madera a la sombra de un buen grupo de árboles.

La distancia es corta desde Madrid. El desvío en la A-4 hacia el kilómetro 20 perfectamente señalizado. En la capital todo está a 20 minutos y el restaurante Carpe Diem no iba a ser menos.

El edificio alberga la Asociación “Casa de Extremadura” de la localidad pinteña; una espléndida terraza, desde donde se domina el parque cercano con columpios, invita a liberar un poco a los niños, en tanto los mayores arreglamos el mundo.

El interior se compone de dos comedores separados con una capacidad superior a las 80 personas cada uno de ellos.

Las mesas exquisitamente decoradas y dispuestas para esperar a los comensales destacan por los centros florales. Mantel, servilletas de tela y ausencia de música estridente o la dichosa televisión, capaz de arruinar la tertulia, mientras se disfrutan los platos, presagiaban algo maravilloso.

Comienza el espectáculo

 

Nos ofrecieron una cerveza o vermouth mientras pensábamos qué nos apetecía comer ese día tan especial. Esa primera consumición vino acompañada de una espléndida sorpresa: un pincho de chuletón de ternera a la parrilla, con salsa de mostaza vieja. Grata sorpresa, muy grata. Mimar una tapa al cliente es un buen síntoma.

Primer plato

Los niños son de gustos corrientes: espagueti con tomate. Sin embargo, cuando la salsa de tomate es casera, hecha en el propio local, con aroma a albahaca y orégano favoreciendo las papilas gustativas de los lebreles se nota. Más aún, se implica a los chavales en servirse a su gusto el queso rallado de manera inmediata -el queso recién cortado, canta-, alejados de las bolsas preparadas de los supermercados.

La fama del Restaurante Carpe Diem nos condujo a decantarnos por Arroz Caldoso con Bogavante. Un plato difícil de realizar ya que se deben conjuntar varios parámetros, a cada cuál más difícil. El arroz, uno de los platos estrella en toda España, ha de ser vigilado muy de cerca, tratado con mimo y dedicar atención para evitar se pase, se cree el socarrat -arroz quemado y pegado al recipiente de cocinado- o bien se rompa por exceso de agua y tiempo.

Unir un manjar del mar, como el Bogavante, cuya carne se ha criado en sal marina, aporta un sabor muy peculiar al plato; de igual forma agrega ese añadido al caldo del arroz, siendo una dificultad importante para regular la cocción y evitar caer en el sabor excesivamente salado.

Aquí el Chef se lució: equilibrio perfecto, sabor extraordinario, arroz entero y un recuerdo a mar impresionante en el paladar, haciendo recordar las costas de la peníncula con tan solo cerrar los ojos.

 

Segundo plato

El segundo plato… debo comenzar por el sabor de la guarnición de patatas asadas, aliñadas con un toque de ajo y cebolla caramelizada. El Secreto de Cerdo Ibérico a la brasa fue nuestra opción. Carne de calidad, sabor a leña y brasa, recordando la bodega de mi padre en Cigales, provincia de Valladolid, fue memorable. La cantidad exacta; ni más ni menos. Degustamos un buen “Valtoñar” Crianza de la Denominación Ribera del Duero, servido a su justa temperatura, al contrario de otros lugares donde piensan que todo el vino ha de estar helado.

Postre

Los postres son un pecado de ciento en viento. El abuso del chocolate hace perder la perspectiva de su sabor, además de perjudicar la salud y condicionar el careto del médico al observar las analíticas. Disponían de Milhoja servida en cama de natillas caseras, Tarta de Manzana -casera también- y Tarta de Tres Chocolates con Nata. ¿Qué elegir? Compartir felicidad, sabor y gusto con el resto de comensales. Nuestra legión de tres se sorprendía por el excelente balance entre los sabores. No nos gusta el exceso de azúcar y el Restaurante Carpe Diem tiene un equilibrio perfecto.

La terraza trasera, donde disponen mesas en tiempo de verano, refugiado con un toldo, cuenta con un Castillo Hinchable. Es mejor ocultar ese detalle a los peques, ya que formarán un grupo de diversión y olvidarían comer. Recién conocidos no dudan de intercambiar juego sin ninguna predisposición para disfrutar de un rato de asueto. Parecidos a los adultos… en el blanco de los ojos.

Tras departir de tertulia recuerdos de doce años, doce, como si fueran aquél hermoso día donde unimos nuestras vidas ante Dios, familia y amigos, salimos al Parque Norte. Aquellos bancos, bajo los frondosos árboles que protegían del cruel sol del veroño, cuyo calor provoca más de un catarro, sirvieron para reposar otro buen rato. Nuestro hijo probó todos y cada uno de los columpios e hicimos unas fotos para saludar a la familia.

Hemos descubierto un Restaurante en Pinto, provincia de Madrid, donde acudiremos más de una vez y dos. Carpe Diem se llama, situado en el corazón del Parque Norte, junto a unas instalaciones para divertir a niños, mientras los padres intentamos descubrir cómo será el futuro de este hermoso país llamado España.

Carpe Diem, volveremos. Muchas gracias por su atención.