“Defensores de España”, de Alonso Holguín F.J.

“Defensores de España”, de Alonso Holguín F.J.

Publicado en Diario Digital “El Español”

 

La puerta es la primera protección de la vivienda del exterior. Las inclemencias meteorológicas, diferencias de calor o frío, efectos del viento, lluvia o diversas manifestaciones del agua caída del cielo. Todo ello para conservar la salud y costumbres de los habitantes.

Existen comunidades de vecinos que, en la puerta de acceso, tienen una persona realizando control de acceso a la misma. Seguridad, protección, vigilancia suelen ser algunas de sus atribuciones para preservar a los residentes; éstos se han dado unas leyes, con sus derechos y deberes, repito, derechos y deberes, para respetarse entre sí y llevar una cómoda existencia.

Uno de los primeros servicios de un Guardia Civil es el Servicio de Puertas. El agente permanece junto al acceso a la Casa Cuartel como medida de protección al resto, así como en Servicio de atención al ciudadano cuando acude a realizar cualquier trámite. Hace años se hacía por turnos de 24 horas seguidas; luego, el avance de nuevas incorporaciones y racionalización de los horarios, se pasó a 12 y, finalmente, a 8 horas.

Recuerdo como un jefe nos decía:

– El guardia más importante es quien está de puertas. Todo el personal, independientemente de la graduación o empleo, ha de mostrar un respeto a ese agente. Él vela por todos nosotros, por nuestras familias y da la imagen a los ciudadanos de nuestra institución.

El discurrir de los acontecimientos en la frontera de la Unión Europea con Marruecos, justo en las ciudades autónomas de España, como son Ceuta y Melilla, es de candente actualidad. Periódicamente coinciden asaltos de personas por diferentes puntos; aprovechan la multitud; se valen de ganchos, piedras y otros objetos para violentar a los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: Policía Nacional y Guardia Civil.

¿Por qué tenemos esa duplicidad de personal? Por la propia Ley: el resguardo fiscal del estado corresponde a la Guardia Civil; el control de la documentación de los individuos es labor del Cuerpo Nacional de Policía. Ambos hermanos, todos compañeros, tratan de guardar y hacer guardar la Ley a todos los ciudadanos, sea en la frontera, como en el centro de la capital del reino de España.

Es norma de los asaltantes de la frontera entrar sin documentación, un dato más para quebrantar la Ley. Ellos dificultan las labores de identificación para ser devueltos en el tiempo establecido a su país de origen. Algunos afirman solicitar asilo político; otros se excusan por estar amenazada su vida en conflictos internos de su lugar de nacimiento, cuestión muy difícil de comprobar sin saber su identidad verdadera. Ninguno de esos asaltantes han realizado los trámites necesarios para entrar legalmente en nuestro país.

El momento de exigir los derechos, sin haber cumplido las obligaciones, se demuestra en su meta más próxima tras cruzar la frontera: Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes -CETI-. Llegados a ese punto, nadie, ni siquiera quienes apoyan a estas gentes se acuerda de las lesiones sufridas por los funcionarios policiales:

-Va en la nómina -dicen algunos golfos.

Pues no, no hay ningún concepto del sueldo de Policía o Guardia Civil ser golpeado. Aquellos patanes están más cercanos a delincuentes y terroristas, que a servidores públicos.

Cualquier agente que ha estado en una puerta, en un muro, en una valla en servicio de vigilancia y protección, conoce la soledad del mismo. Dos horas seguidas allí, permaneciendo en un espacio reducido, incómodo, inclemente a las temperaturas, con mil historias dentro de su persona, está muy alejado de ser placentero. Esas misiones son duras, tanto o más cuando algunos de tus protegidos se encuentran apoltronados y perfectamente pertrechados para insultarte a ti, a tu familia y a tu trabajo.

¿Han oído alguna vez el sonido de una piedra, canica, tornillo, una pila o un objeto impactar en la chapa de una garita? Es un ruido tremendo; rebota en todos los rincones del cerebro y provoca un susto terrible. Se entiende el valor de los agentes, ya que muchos de sus detractores entran en pánico cuando derraman un poco de líquido de sus vasos al suelo.

Aquellas personas, miembros de Policía Nacional y Guardia Civil, merecen todo el respeto, admiración y consideración por su trabajo, labor y entrega. Ellos no dudan en ponerse delante, incluso en utilizar todos los medios disponibles para proteger a todos, incluidos a los patanes residentes en nuestro hermoso país, llamado España.

Recuerdo un diálogo de la película Algunos hombres buenos. Un personaje manifestaba su admiración por los hombres que protegían la frontera. Coincido con ella plenamente:

-Porque vigilan el muro -la frontera, la puerta, tu seguridad- y dicen “nadie os va a hacer daño esta noche. Durante mi guardia, no”.

Impecable, ¿verdad? Toda mi admiración a quienes velan por todos nosotros, incluso por aquellos que, en uso de esa seguridad, se atreven a insultar a sus protectores.

 

 

Fuente: El Español

 

Pequeño homenaje a todos los que cuidan de nuestras puertas, muros y garantizan la seguridad de España.