“Derechos torcidos”, por Alonso Holguín F.J., para Ruta 608

“Derechos torcidos”, por Alonso Holguín F.J., para Ruta 608

 

Las democracias “modernas” se articulan bajo los epígrafes de la Declaración Universal de Derechos Humanos. El respeto al de al lado consiste en uno de los principios sociales de nuestra civilización, atrevida palabra. Ser civilizado se podría resumir:

 

-No hagas al vecino aquello que no quieres recibir.

 

He escrito hace poco sobre los daños causados a personas, con especial dedicación a los fallecidos “circulantes” sobre dos ruedas en carreteras de nuestro hermoso país llamado España. Vaya por delante mi uso ocasional de la bicicleta en vías apropiadas y únicas -carril bici-, sin otros usuarios que peatones; separados en un carril para ellos, otro para nos.

 

Los Ayuntamientos están pintando y dedicando carriles a “biciclistas”. La complicada circulación en el centro de la ciudad se ve agravada por un nuevo grupo de gente, con todos los “derechos” exigidos y pocas de las obligaciones requeridas.

 

La distancia entre los edificios se resume:

 

  1. Carril bus y taxi.
  2. Carril bici, usado por taxis cuando está el bus parado o compañero subiendo o bajando “paquetes”.
  3. Carril para resto vehículos particulares, autónomos, industriales y no comprendidos en las anteriores categorías.

 

Los impares precisan de pagar impuestos por circular, seguro obligatorio y medidas de seguridad propiamente instaladas en sus máquinas. Son objeto de vigilancia con mucho celo por las Autoridades y sus Agentes; éstos auxilian también en los momentos críticos de peligro y/o accidente.

 

Los “nones” llevan unas cuantas marcas que identifican plenamente la propiedad del “cacharro” y, si fuere preciso, el dueño habrá de revelar a su conductor en cada momento. Por eso de las responsabilidades…

 

Llevo tiempo encontrando a unos cuantos “pares” con la vista “reparada” -estilo taurino-, que podría traducirse como cegatones “perdíos”. Semáforo rojo, nosotros parados, ellos cruzan; giro a derecha, señalizo intermitente, ellos ni parpadean; a la izquierda, yo pongo luz y giro, los “pares” miran de soslayo sin percibir la cercanía al suelo por no señalizar.

 

-¡Cabrón motero, un respeto! -me grita el bípedo implume.

 

Me detengo en la acera, espero su llegada e insto a que se detenga a mi lado; no lo hace. Retomo marcha, levanto visera y me pongo a su paralelo:

 

-Fíjate si respeto a los “biciclistas”, que permaneces en vertical y no te he tirado al suelo… ¡majadero!

 

Me gustaría tener derechos y no sólo obligaciones. La Virgen del Pilar me haga conservar la paciencia, frente a tanto “biciclista” canalla.

 

Este texto fue leído en el programa www.ruta608.com número 80. Gracias a “Pater” Mario por permitirme participar en el programa de rock y motos.