“Siete apéndices, siete”, de Alonso Holguín F.J. en Ruta 608

“Siete apéndices, siete”, de Alonso Holguín F.J. en Ruta 608

Los apéndices de un cuerpo son necesarios para el funcionamiento correcto del conjunto. El motor es una pieza básica; sin embargo, por sí solo, no realiza ningún desplazamiento. Hoy trataré de siete importantes partes de una moto, agrupados en un grupo de dos, uno de cuatro y uno más de forma individual.

Espejos retrovisores

La función específica sirve para controlar la espalda y parte del lateral de la vía por donde se circula. Su colocación correcta provee de la información necesaria al usuario. El reglaje es individual, ya que no todos somos igual de altos, corpulentos y, particularmente, guapos. Se recomienda su colocación de forma que veamos la parte trasera y ligeramente el hombro, con apenas mirar de soslayo; es decir, sin mover completamente el melón protegido por casco.

Luces intermitentes

Esas grandes desconocidas para muchos conductores. Dos delanteras y traseras a igual distancia del eje central de la moto, accionadas para indicar un movimiento futuro inmediato. Se encienden y apagan advirtiendo al resto de criaturas circulantes.

Debemos recordar el nulo consumo de carburante por el uso. Del mismo modo, la importancia de su señalización y utilidad: es importante dar a conocer cualquier cambio de posición en la vía… antes de ser empujados al suelo de forma violenta. ¿Recuerdas “el suelo es sólido y duele un güevo”?

Melón protegido por casco: cabeza

Es el apéndice principal del conjunto. Protegido con un bonito casco homologado, analiza la información obtenida de los retrovisores; gira un pelín para comprobar el lateral y la posibilidad de cambiar de posición; induce a las manos accionar los intermitentes y ordena el giro o desplazamiento lateral del cuerpo y, con ello, la moto.

Las partes descritas hoy son básicas en cuanto a seguridad. Seamos los moteros adalides de la seguridad y ejemplo en la utilización de esos siete apéndices agrupados. Muchos de ellos nos ayudarán a conservar la vida, la integridad y, quizá, el buen humor tras oír estas apreciaciones.

Sean prudentes ahí fuera, queridos…

Emitido en Ruta 608